Pocos peces llaman tanto la atención en un acuario como el pez ángel, también conocido como escalar (Pterophyllum scalare). Su cuerpo en forma de flecha, sus aletas largas y su manera elegante de nadar lo convierten en el centro de cualquier tanque de agua dulce. Pero detrás de esa belleza hay un cíclido con carácter, y conocer sus necesidades es la diferencia entre un pez que vive unos meses y uno que te acompaña más de diez años. En esta guía te lo explicamos todo.
Conoce al pez ángel: origen y carácter
El escalar es originario de la cuenca del Amazonas, donde vive en aguas lentas, llenas de raíces y plantas altas que le sirven de refugio. Es un pez pacífico en apariencia, pero no hay que olvidar que es un cíclido: puede volverse territorial, sobre todo cuando forma pareja o defiende una puesta. Alcanza unos 15 centímetros de cuerpo, aunque con las aletas puede superar los 25 centímetros de altura, un dato clave a la hora de elegir el acuario.
El acuario ideal: tamaño, agua y decoración
Por su altura, el pez ángel necesita acuarios altos, no solo largos. Para un grupo pequeños de 4 a 6 ejemplares jóvenes, lo recomendable es un tanque de 200 litros o más, con una altura mínima de 50 centímetros. Los parámetros ideales del agua son: temperatura entre 24 y 28 °C, pH entre 6.0 y 7.5 y dureza baja a media. Decora con plantas altas como vallisnerias o espadas amazónicas, troncos y zonas de sombra, imitando su hábitat natural: se sentirán seguros y mostrarán un comportamiento mucho más natural.
Alimentación: qué come y cada cuánto
El escalar es omnívoro y agradecido a la hora de comer. Su dieta base puede ser un alimento en escamas o gránulos de calidad para cíclidos, complementado 3 o 4 veces por semana con alimento vivo o congelado: artemia, larva de mosquito o daphnia. Esa variedad se nota en sus colores y en su salud. Aliméntalos dos veces al día con lo que puedan comer en dos o tres minutos, sin excesos: la comida que sobra ensucia el agua y es la causa más frecuente de problemas en el acuario.
Compatibilidad: buenos y malos compañeros
- Buenos compañeros: tetras grandes (como el tetra neón negro o el tetra de Buenos Aires adulto), corydoras, plecos pequeños, guramis enanos y otros peces tranquilos de tamaño similar.
- Compañeros con precaución: peces muy nerviosos o que mordisqueen aletas, porque las aletas largas del escalar son una tentación.
- Evita: peces muy pequeños que quepan en su boca (un escalar adulto puede comerse un tetra neón), y cíclidos agresivos o territoriales que lo acosen.
Una regla sencilla: si el pez ángel se lo puede comer, tarde o temprano lo intentará; y si un compañero es famoso por morder aletas, no es buena idea mezclarlos.
Errores comunes que debes evitar
El error número uno es meter escalares en acuarios pequeños o bajos «porque de jóvenes se ven bien»: crecen rápido y el espacio se les queda corto. El segundo es mantenerlos solos y sin refugios, lo que los vuelve tímidos o agresivos. Y el tercero, descuidar la calidad del agua: son peces resistentes, pero sufren con los picos de amoníaco y los cambios bruscos de temperatura. Cambios de agua semanales del 25 % y un buen filtro son su mejor seguro de vida.
El pez ángel recompensa como pocos el esfuerzo de su cuidador: es elegante, inteligente y llega a reconocer a la persona que lo alimenta. Con un acuario alto, agua estable y buena compañía, tendrás una joya amazónica en casa durante muchos años. ¿Tienes escalares en tu acuario? Cuéntanos en los comentarios cuántos tienes y con qué peces conviven.